Supongo que ya conocéis un dato: Durante el confinamiento la lectura fue una tabla de salvación para muchos. La lectura y los supermercados online (yo compro así desde entonces). Pero claro, las librerías estaban cerradas así que se disparó la lectura digital (aumentó un 30%). Seguro que hasta se acostumbraron aquellos que decían solo podían leer en papel, aunque este (sin tilde según los últimos cambios de la RAE) sigue siendo el formato preferido: Se lleva al 83% de los lectores. A mi francamente me da igual un medio que otro y soy de las que si leo en papel, doblo la esquina de la página… Porque a ver: ¿No es mío? ¿Un libro no es para vivirlo? Pues si lo voy a vivir tengo que disfrutarlo y amasarlo. Es como si te ponen delante un centollo para que lo comas con cuchillo y tenedor (+/-).

Según una encuesta que anda por las redes, los lectores leyeron casi cuatro libros durante el confinamiento (3,9 libros. Muchos no llegaron al final 😉) la mayoría de ellos títulos que ya tenían en sus casas (70% de los lectores). La pela es la pela… 😜

¿Pero sabéis que fue lo que más aumentó? Los audiolibros, que crecen a un ritmo vetiginoso. Actualmente es posible encontrar más de 400.000 audiolibros disponibles, y algunos de ellos son narrados por voces españolas conocidas, como José Coronado, Leonor Watling, Juan Echanove, Maribel Verdú…

Yo jamás leí un libro escuchándolo; tendré que probar, y a lo mejor es este el momento de leer y grabar lo que ya escribí. Creo que lo voy a hacer con la Leyenda y colgarlo aquí. A ver que tal sale el experimento…

Pues abajo os dejo uno para probar. A ver si os convence 

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