Quedaban menos de diez minutos para las once de la mañana del día 21 de Enero de 1910, cuando la mayor parte de los relojes públicos de Paris se detuvieron simultáneamente, con exactitud militar. El Sena había inundado la central eléctrica que suministraba la energía a los relojes. El río arrastra muebles, barriles, cadáveres de animales, barcazas y restos de lo que había destrozado a su paso en su carrera hacia el mar. Un día mas tarde, el Sena empezó a ocupar el centro de Paris. Cientos de calles y la cuarta parte de los edificios de París se inundaron. Fue una verdadera catástrofe.
Las aguas cubrieron Paris durante una semana y no fue hasta 35 días después cuando el agua desapareció por completo.
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